CONTINUIDAD DE LOS CUADROS. Rossella Di Paolo

¡Cuánto
importan las palabras ahora que se nos imponen la pobreza en el lenguaje, las
mismas frases relamidas, las mismas imágenes en cadena! De pronto, este libro,
de Rossella Di Paolo Continuidad de los
cuadros, ofreciéndose como una fruta fresca colgando de una rama. Colores,
imágenes, a veces una punzada en el pecho: la poesía puede ser «triunfante e
inútil como una máscara de guerra ferozmente/ apoyada en una silla», poema que
nos deja pensando por unos largos instantes. Sí, hay algo de feroz en este
libro que apareció en los años ochenta, y algo de ritual, que marca la piel de
colores vivos. Una forma de insurrección del lenguaje, «no domesticado», que
juega con las palabras alterando su sentido, diseñando nuevas formas. Es un juego
osado, intenso, los colores hacen visible una geografía interior y un espacio,
un marco, un cuadro, que da continuidad a la vida fragmentada. Como el pintor
Gauguin tratando de nacer a ese mundo intenso y sensual de la Polinesia. En un
supuesto paraíso los colores no estarían separados de las palabras. Las vocales
tenían colores para el poeta Rimbaud; para Rossella, son barro fresco. Es esa
libertad de nombrar la que encontramos en sus poemas hermosos e intensos. Es el
mundo de la razón libre que la poeta reinventa para que nos lavemos en aguas
transparentes con lo mínimo, lo que nos identifica como personas de este mundo:
las palabras. Y entrar en contacto con el mundo vegetal, animal y espiritual
que no nos han arrebatado del todo. (Patricia De Souza)
MILIQUINIENTAS
Soy cabra y tiro al monte.
Pelo de piedra me llevo cuesta arriba
empecinada piedra sobre más piedra
detrás del abrojo.
Contra el jugo del sol levanto el diente
sol con espinas me escarba los ojos.
Como relámpago de polvo me estoy creciendo
moliendo dentro.
Soy cabra y tiro al monte.
Pondré mi hueso encima
todopelado.
EMPEÑOS EN UNA CASA
Cierro la casa para que no escape
con su cama sin hacer su cocina de aceite.
No son de ver casas que alcanzan
la calle alegremente
con un agua sin cambiar o el arroz abandonado.
Cómo la tortuga con sus platos
su escoba de hilacha sus medias repasadas?
Cómo el caracol con la familia
colgando tanto de su baba?
A punto de llave zurzo contramuros
a esta casa que despido
que me mira resentida en la ventana
que me espera vaciando los relojes
de arena y más harina y más araña
para echármelas en cara apenas vuelva.
Rossella Di Paolo (Lima, Perú, 1960) estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Posteriormente, se dedicó a la enseñanza universitaria de lengua y literatura, así como a dictar talleres de creación literaria. Ha participado en actividades multidisciplinarias de poesía, pintura y fotografía; y publicado cinco libros de poemas: Prueba de galera (1985), Continuidad de los cuadros (1988), Piel alzada (1993), Tablillas de San Lázaro (2001) y La silla en el mar (2016). Su trabajo ha sido recogido en diversas antologías de poesía peruana e hispanoamericana.


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